La primera línea es la única que cuenta
Instagram permite 2.200 caracteres en una descripción y muestra unos 125. Todo lo demás queda detrás de un enlace de “más” que casi nadie toca mientras hace scroll. Así que el límite real no es 2.200, son unos 125, y una frase escrita sin saberlo pondrá su mejor línea donde nadie la lee.
La solución es mecánica. Escribe la frase y luego mueve la parte más interesante al principio. Si es una pregunta, hazla primero. Si es un chiste, el remate va en la línea de apertura en vez de la posición final que tendría al hablar. Todas las frases de esta página son lo bastante cortas para pasar el corte entero, y por eso cada una lleva su cuenta.
Ajusta la frase a la foto, no a un tablero de inspiración
Una frase hace uno de estos tres trabajos: añade información que la foto no puede mostrar, marca un tono, o pide una respuesta. Los problemas empiezan cuando intenta los tres a la vez. Elige el trabajo primero. Una foto de viaje suele necesitar información, una selfie suele necesitar tono, y una pregunta va debajo de algo sobre lo que la gente opina.
Por eso también funcionan mal las frases genéricas. Una línea que encajaría debajo de la foto de cualquiera no le dice nada al lector sobre la tuya. Cambiar una palabra por algo concreto, el nombre del pueblo, el plato, el amigo, no cuesta nada y cambia por completo cómo se lee la publicación.
Hashtags, menciones y dónde van
De tres a cinco hashtags que describan de verdad la publicación ganan a un bloque de treinta. Ese bloque era una táctica de 2018 y ahora sobre todo indica que una publicación se está esforzando demasiado. Ponlos al final de la frase y no en un primer comentario, donde a Instagram le cuesta más asociarlos con la publicación.
Las menciones son otra cosa. Etiquetar a la gente en la propia foto, en vez de escribir sus nombres de usuario en el texto, ahorra caracteres y les avisa igual. Una frase que lista seis usuarios se ha gastado la mitad de su presupuesto visible en nombres antes de decir nada.
Emojis en las frases, bien usados
Un emoji al final de una frase corta funciona como puntuación con un tono pegado, y eso es realmente útil en un medio sin voz. Uno o dos bastan. Una fila de diez no añade énfasis, añade longitud, y en una frase cerca del corte puede empujar palabras de verdad fuera de la vista.
Conviene saber que un emoji cuenta como un carácter en la descripción, igual que una letra, aunque se guarde como varios bytes. Las cuentas de esta página están calculadas así, para que coincidan con lo que hará la aplicación y no con lo que sugeriría un conteo ingenuo de bytes.
Qué evitar
Las letras de canciones envejecen más rápido que ninguna otra cosa y la mitad de tu público no las reconocerá. “¡Comenta abajo!” suena a súplica si no hay una pregunta real detrás. Las citas largas atribuidas a alguien famoso casi siempre están mal atribuidas, y alguien lo dirá. Y todo lo que lleve la palabra wanderlust está agotado.
La frase de verdad desperdiciada es pedir perdón por no haber publicado. Nadie notó el hueco, y señalarlo es lo único que lo hace visible.
